El propio nombre de esta casa Su Merced, exquisitamente restaurada, evoca un regalo y entrega de servicio tan profundos como en el mismo Siglo XVI.

Queda en la historia y en nuestros corazones el agradecimiento y felicitación realizado por la familiar Tobar a través de la señorita Rosario Tobar García por la restauración de la hacienda y por dotarle de nueva vida sin olvidar su historia.

Por ello, se hace necesario mencionar que lo primero que se restauró fue El Oratorio, en el que se rezaba el rosario y se escuchaban las misas celebradas por el Padre Luis Alberto Luna Tobar, sacerdote ecuatoriano amado y admirado por aquellos que lo conocían.

El Oratorio posee un umbral de ladrillo que en tiempos de adoctrinamiento significó el paso del pecado a la vida, su cubierta es de teja, sus paredes son realmente anchas, de 1,50 metros aproximadamente. El Cristo antiguo y su pintura de estilo barroco, ésta última realizada por las manos generosas de Isabel Mera, dieron vida a este pequeño templo y, en lo principal, permitieron que la antigua casa de hacienda del Chiche Tobar, sea restaurada poco a poco, pero en su totalidad.

En su interior se hallan cuadros de la Virgen Inmaculada, San José y una representación de las Estaciones. Candelabros de hierro forjado en los que se ha colocado cuidadosamente ceras de colores delicadamente elaboradas por las manos ecuatorianas y otros adornos religiosos completan este pequeño pero hermoso lugar.

No hemos querido dejar ningún detalle suelto en la restauración, y con el amor que ha nacido por la Casa de Hacienda, comienza nuestra huella.

"Estamos seguros de que la imagen de la Virgen, atribuida a las manos de nuestra hermana Angelita, y ahora hermosamente restaurada, les bendecirá a ustedes y a cuentos vengan a visitar este recinto, lleno de antigua paz y modernizado con nuevo aliento"

Rosario Tobar


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